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A 40 años del debut de un león en la camiseta de River, el isotipo campeón que despertó la reacción de Boca

El 13 de febrero de 1985, el club de Núñez estrenó un sorpresivo escudo con un felino que, hasta su despedida en 1989, se convertiría en símbolo de éxito: en 1986, River ganaría la Libertadores y la Intercontinental. La dirigencia de Boca pensó en un cóndor para contrarrestarlo.

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Por Andrés Burgo
Gareca y Ruggeri
Gareca y Ruggeri, en su anuncio como nuevos jugadores de River en 1985.

Hoy hace 40 años, en un amistoso contra Racing jugado el 13 de febrero de 1985 en Núñez, River salió a la cancha por primera vez con una camiseta adornada con un isotipo sorpresivo, sin relación con la historia del club: un león con la banda roja emergiendo del Monumental. En el momento nadie pensó que la identificación con un felino, que al comienzo llamó la atención por su audacia y belleza, en los años siguientes se convertiría en una imagen de triunfo e identidad atemporal, sin fecha de vencimiento. El león sobre el pecho, que también actuaría como escudo alternativo al tradicional, acompañaría al equipo en sus hazañas del año siguiente, 1986, cuando River ganaría su primera Copa Libertadores, su única Intercontinental y daría, en medio de los festejos por otro torneo local, la vuelta olímpica en la Bombonera.

Como las buenas leyendas, ese símbolo gráfico permanecería relativamente poco tiempo en la camiseta de River: la última función sería cuatro años y medio después, el 3 de septiembre de 1989, ante Platense en Liniers. A esa altura, sin embargo, ya había generado un vínculo sentimental que cuatro décadas después continúa firme: muchos hinchas concurren a los partidos del Monumental con réplicas de aquellas camisetas, ya convertidas en parte de la cultura pop riverplatense. También se trata, lógicamente, del efecto nostalgia para quienes entonces eran jóvenes, pero además el león sigue vivo en stickers pegados en termos, fondos de pantallas de teléfonos y buzos retros. Menos conocido es que, también en 1985, la idea de otro animal rupturista contagió a los dirigentes de Boca, que pensaron en un cóndor para vencer al león de River, aunque la idea nunca llegaría a la práctica.

La prehistoria del león surgió en 1984, pocos meses después de iniciada la presidencia de Hugo Santilli. En la memoria y balance del club de aquel año puede leerse cómo la dirigencia llamó a licitación para un “isotipo comercial que refleje las características del nuevo River”. Había escondida, también, una búsqueda de ingresos económicos: “Se recuerda que hemos sido identificados mediante otros isotipos, nunca de nuestra propiedad, como ser una máquina de ferrocarril, un millonario con galera y bastón y una gallina”. Las referencias eran, claro, a la famosa delantera de los años 40 (La Máquina) y a los dos apodos populares, uno surgido en los diarios de la década del 30 a partir del poderío económico para comprar jugadores, y el otro nacido en 1966 tras la final de la Libertadores perdida ante Peñarol.

Entonces, todavía en 1984, entró en acción Caloi, el nombre artístico y también acrónimo de Carlos Loiseau, un estupendo historietista y humorista gráfico que a comienzos de los 80 ilustraba a Clemente, una tira gráfica que salía en la contratapa de Clarín y tenía tanta relevancia que había sido fundamental para que los hinchas tiraran papelitos en el Mundial 78. Según le dijo Santilli a El Gráfico en 2016: “Quería un símbolo que marcara un cambio de época. Caloi no solo era hincha de River sino amigo de directivos. Una noche, en el restaurante Los Años Locos, corrió todo lo que había sobre la mesa, sacó uno de esos lápices que siempre tenía en el bolsillo y se puso a dibujar en el mantel de papel. ‘Terminemos con las gallinas. Voy a hacer un león emergiendo del estadio Monumental’, dijo. Y un rato después, le hizo la cola levantada: ‘Es un león al acecho, un león en celo’. Nos encantó. Y se llevó la idea para perfeccionarla”.

El amistoso de River y Racing en 1985

El amistoso de River y Racing en 1985

En realidad, la creación del nuevo isotipo sería un trabajo colectivo, no sólo de Caloi, sino también de su hermano, el diseñador gráfico Claudio Loiseau, quien en 2021 dio su primera –y única- entrevista sobre el tema. “Yo trabajaba para QB Andina, una empresa que tenía relación con (Carlos) Weinberg, dirigente en la gestión de Santilli. Se enteró que era hermano de Caloi y me pidió conocerlo. Acordamos un encuentro con Santilli y pensamos que nos iba a pedir una mascota, como el gauchito del Mundial 78. Pero no: la elección del símbolo de River fue libre, le dijo a NA.

Claudio, que fue director de la carrera de Diseño y Comunicación Visual de la Universidad Nacional de Lanús, especificó los roles en el proceso creativo: a Caloi se le ocurrió el Monumental y, a él, el león. “Carlos (su hermano, por Caloi) decía que tenía que estar el Monumental. La propuesta del león fue mía, para diferenciarnos bien de Boca, que estaba muy vinculado con los italianos. Entonces, se me ocurrió el león ibérico. Tuvimos que interiorizarnos para no repetir leones, como el del Plaza Hotel o Peugeot. Carlos se contactó con el diseñador Ronald Shakespear, que nos consiguió un montón de diseños de leones, para no repetir. El diseño empezó a hacerse en la sala de diagramación de Clarín, donde teníamos varios amigos, como Horacio Cardo, que empezó a trabajar en el diseño. Carlos aportaba ideas, porque él no era diseñador, era humorista gráfico. Una vez que se terminó de armar todo, yo hice el dibujo final”, agregó.

Esa sociedad se llamaba Ormuz Producciones SA, que en los últimos días de 1984 publicó una solicitada compartida junto a River en la que anunciaba el acuerdo y mostraba, por primera vez, el nuevo león riverplatense: “River Plate informa que la firma Ormuz ha resultado adjudicataria del concurso para la explotación comercial de su nuevo isotipo, inédito y novedoso. A su vez, Ormuz comunica que es la única empresa autorizada por River para la explotación del merchandising y la sesión de regalías para la comercialización de todos los productos con el nuevo isotipo: camisetas, vestimentas, gorros, banderines, muñecos, golosinas, etc”.

Aquella publicidad deja en claro que se trató de un isotipo, es decir un signo gráfico usado para identificar una marca que no incluye el nombre de la entidad identificada. Aún así, como el león también sería usado para firmar las comunicaciones del club en las hojas membretadas oficiales -junto al agregado de la leyenda “Club Atlético River Plate”-, también se convertiría en un isologo o isologotipo, como se define a los diseños gráficos que combinan texto e imagen para representar a una entidad. Pero sobre todo, claro, el león en el Monumental quedaría en la historia por su lugar en la camiseta entre 1985 y 1989: el isotipo convertido en escudo.

En verdad, la primera vez que la creación de Caloi y sus socios apareció dentro de las instalaciones de River fue a inicios de diciembre de 1984 en una conferencia de prensa en la que Santilli anunciaba la copa Ciudad de Buenos Aires, un torneo amistoso e internacional que supuestamente se jugaría en febrero de 1985 pero que nunca se realizó. El presidente posó en su despacho y detrás suyo se veían dos escudos: el histórico y el entonces flamante.

La primera vez que River mostraría la camiseta con el león sería en los primeros días de febrero de 1985, pero no en un partido sino en las páginas de una revista, El Gráfico, que les realizó una entrevista exclusiva a Ricardo Gareca y Oscar Ruggeri, recién llegados desde Boca en el pase más polémico de la historia del superclásico. Ambos posaron con la nueva indumentaria, que marcó una conmoción en los hinchas. Se trataba de un nuevo modelo que, además, tenía otra particularidad: River pasaría a jugar sin la banda por la espalda, otra decisión rupturista (y para muchos, un sacrilegio) que se mantendría hasta 1990 y que recién volvería a ser retomada en el diseño actual, estrenado en 2024, también con el dorso blanco.

Hoy suena extraño, pero el león –entonces ubicado sobre el corazón- fue, además, el regreso del escudo a la camiseta de River después de 10 años. Entonces muy pocos clubes mostraban el suyo en la indumentaria de juego. En la A, sólo lo hacían Independiente, Huracán y Ferro. En la B, Lanús y Central. Y en las ligas del Interior, Belgrano. Boca lo había usado en 1981, pero no en ese momento, mientras que River únicamente había jugado con frecuencia con el escudo en su camiseta titular en la década del 30, el primer lustro de los 40 y de manera muy aislada en los 60. Desde entonces, sólo aparecería como excepción en las indumentarias alternativas: la última vez, según el magnífico libro “La camiseta de River”, de Javier Maluf, había sido en 1975, cuando el escudo tradicional adornó la remera violeta que River usó ante Banfield.

Finalmente, el debut de la camiseta con el león –y sin banda en la espalda- sería el miércoles 13 de febrero de 1985, en un amistoso ante Racing que también marcó el estreno –no oficial- de Gareca. Con la Academia, que estaba en la B, había amistad institucional a partir de un interés personal de Santilli, que siempre dijo que era su segundo equipo: el regreso de Alonso a River, el año anterior, en 1984, también había sido en un amistoso ante el equipo de Avellaneda. Como un excelente síntoma para a todas las alegrías que llegarían en el futuro, el león trajo suerte porque, en 8 minutos, River ya ganaba 2 a 0 con goles de Alonso –justicia divina: el Beto fue el primer jugador en festejar un tanto con el nuevo isotipo- y el propio Gareca. El propio Alonso, ya en el segundo tiempo, marcaría el 3-0 final ante Racing.

Para el debut oficial faltarían diez días. River se estrenó en el torneo Nacional 1985 en un partido contra Cipolletti, el domingo 17, en el que jugó con una hermosa camiseta alternativa, roja con la banda blanca, que insólitamente nunca sería reeditada. Como era un modelo del año anterior, no tenía el león. Hasta que el 24 de febrero, contra Unión por la segunda fecha del Nacional, y también en el Monumental, el leoncito “jugó” su primer partido por los puntos. Esta vez fue empate 2-2 y, cabe aclararlo, era una camiseta de River que todavía no tenía sponsor. La primera publicidad, Fate, llegaría pocos meses después, el 6 de julio de 1985, ante Temperley, en el debut del torneo 1985/86.

Justamente, a la semana siguiente, o sea a mediados de julio, la revista Sólo Fútbol publicaría que también Boca iría por un animal en su camiseta. “En muy pocos días, los jugadores de Boca lucirán en sus camisetas el logotipo de un condorcito. La idea surgió de parte de los dirigentes, que hablaron con el humorista Caloi -dueño del dibujo- y establecieron una relación comercial para lanzar el logo con las casacas. No es simplemente un cóndor sino que tiene algo más: como en las camiseta de River aparece un león, y siendo el cóndor el único animal que puede vencerlo -en un combate provocado por el hambre que no se da en la naturaleza-, se proyectó la coyuntura para sacar ventajas en el terreno psicológico”.

En realidad, no hay registros de peleas de leones y cóndores en la naturaleza porque son animales que viven en ecosistemas distintos y no compiten por alimento ni territorio –además, los cóndores son carroñeros, no cazadores-. De hecho, Inteligencia Artificial, consultado sobre esa eventual pelea, responde: “El cóndor probablemente intentaría escapar volando en lugar de pelear”-. Pero aclarado eso, finalmente Boca nunca estrenaría ese isotipo.

Con el león y Fate de sponsor, el River de Enzo Francescoli ganaría la temporada 1985/86 con cinco fechas de antelación. En esas jornadas residuales llegaría, ya sin el uruguayo, la vuelta olímpica en la Bombonera con los dos goles de Alonso. También el Beto quedaría en el poster de la Libertadores 1986 y la Intercontinental de ese año, esta vez sin sponsor pero sí con el león de la buena suerte. Si River siempre será “gallina”, porque hace rato que dejó de ser un apodo hiriente y se convirtió en uno que provoca orgullo, también había pasado a ser el rey de la selva mundial.

 Al león le faltaría un tercer título internacional, la Interamericana de 1987 ante Alajuelense de Costa Rica. Pero fue, además, un escudo victorioso en los superclásicos: debutó con un 1-0 en 1985, dio la vuelta olímpica en la Bombonera en 1986, revirtió un 0-2 a 3-2 en 1987 y ganó la “final olvidada” de la Liguilla 1989.

Hasta que, ya en septiembre de 1989, cuando Santilli había dejado de ser el presidente del club, el león dejó de estar en la camiseta: el último gol lo hizo Gabriel Batistuta. River volvería a jugar con un escudo, el oficial, recién en septiembre de 1993. El isotipo más inesperado y ganador nunca volvería. Pero, en cierta forma, tampoco nunca se iría.

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