Balas de goma y detenidos: la agresión de la barra de Chacarita a dirigentes de Morón
El partido de este domingo por la Primera Nacional que terminó en empate por 1-1 ocasionó enfrentamientos entre la barra e Infantería.

No hay visitantes, pero eso no significa que no haya incidentes. O se producen internas en la misma popular o como pasó esta tarde en San Martín, un grupo de allegados a la dirigencia y después la barra brava intenta agredir a la delegación visitante. Más cuando se trata de equipos que son clásicos rivales. Y no aprenden más.
Y como si fuera poco, con el agregado que un grupo de hinchas de Chacarita quedó en el centro de la polémica por la marcha de apoyo a los jubilados en el Congreso de diez días atrás, cuando hubo incidentes graves y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, dijo que uno de los organizadores había sido Leandro Capriotti, hijo del ex vicepresidente Armando Capriotti, en la época en que mandaba el dirigente gastronómico Luis Barrionuevo. Y aunque no hubo pruebas, esa situación quedó flotando en el ambiente y se potenció hoy cuando en la tribuna donde va la barra oficial del Funebrero, esta tarde apareció una bandera contra Patricia Bullrich.

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Pero a diferencia de lo que podía pensarse, el choque hoy entre la Infantería y la barra no tuvo que ver con posiciones políticas diferentes, sino con una agresión inicial a la dirigencia de Morón apenas terminó el encuentro. De hecho el grupo violento que participó de los graves incidentes no es el que para en la popular tradicional que da a la calle Gutiérrez sino el que se ubica en la cabecera que da a la calle French, que es la que habitualmente utiliza la disidente y ahora es propiedad de un grupo de barras de Villa Maipú, que van separados de la oficial pero tienen buena relación con éstos y también con la dirigencia.
El clima estuvo caliente durante todo el partido y mucho más cuando el grupo de Morón gritó el gol que le daba el triunfo parcial a su equipo. Después del empate de Chacarita el clima se puso más espeso y desde la platea empezaron a agredir verbalmente a los hombres del equipo rival. Y como estos respondían, decidieron pasar a la parte primero de los escupitajos y después, apenas terminó el partido, directamente ir a buscarlos para agredirlos. Cuando desde la popular de French vieron esa situación, los barras decidieron salir a la calle para dar la vuelta y entrar por la platea para sumarse a la pelea.
Apenas vieron ese movimiento, quienes estaban al frente del operativo de seguridad le pidieron a la Guardia de Infantería que se trasladara a esa zona y no permitiera que la acción de la barra se concretara. Ahí se dio el feroz enfrentamiento entre los oficiales de la Bonaerense y los miembros de la facción Villa Maipú con múltiples balazos de goma y cartuchos de gases lacrimógenos para dispersar la concentración, tal como se obseva en las imágenes.
“Si no interveníamos era una masacre”, le dijo a TyC Sports uno de los responsables de Seguridad. Lo cierto es que mientras en las calles sucedía una guerra entre la Policía y los violentos del Tricolor, adentro, en la zona del playón, allegados a Chacarita seguían intentando agredir a los dirigentes de Morón. Según la gente del Gallito, el que terminó herido fue el vicepresidente del club, Juan Carlos Pini, que recibió un golpe con un objeto contundente desde corta distancia. Y tanto el presidente de la institución, Gabriel Mansilla, como el secretario Gastón Capurro y el directivo Ariel Remolina tuvieron que refugiarse ante semejante situación mientras el encargado de seguridad de Morón, Fabián Kaplan, intentaba contener a los violentos de Chacarita, entre ellos uno que blandía un cinturón en la mano y lo agitaba en forma constante amenazando con desatar más barbarie.
Así todo fue un caos que dejó tres detenidos, dos afuera por atentado y resistencia a la autoridad, pertenecientes a este grupo de la barra que para en la semana en la esquina de Pueyrredón y Zapata, apenas a una cuadra de la platea, grupo que domina la popular de French desde el año pasado, cuando echaron a las facciones de José León Suárez y al que se identifica con el denominado Barrio Uta, que está en Loma Hermosa.
El otro detenido es un allegado que participó de los incidentes de agresión a la gente de Morón dentro del estadio. Y no es cualquier allegado: se trata de Daniel Pajarito Benedetti, que integraba la barra a fines de los 90 y fue salvajemente agredido por La Doce en un amistoso en la bombonera el 6 de marzo de 1999 que dio la vuelta al mundo y por cuyo caso los hermanos Di Zeo y otros cuatro barras de Boca recibieron una pena de prisión efectiva entre tres años y seis meses, y cinco años. Sí, la única vez que Rafael Di Zeo tuvo una condena a prisión (pasó casi cuatro años en el penal de Ezeiza) fue por la agresión a Pajarito Benedetti, ayer víctima, hoy victimario de la directiva de Morón.
Tras varios la Policía pudo controlar la situación y la delegación de Morón se retiró por sus propios medios, dirigiéndose primero a la comisaría sexta de San Martín para hacer la denuncia por lo sucedido, que como si fuera un mal chiste está ubicada justamente en Villa Maipú, a 14 cuadras del estadio.
Si bien el próximo partido de Chacarita es de visitante en Caseros frente a Estudiantes de esa localidad, en la primera semana de abril está programado que enfrente en su estadio a Defensores Unidos de Zárate. Pero ahora la localía en casa o la posibilidad de jugar con público quedó pendiendo de un hilo ya que el Aprevide está analizando las cámaras de seguridad para ver todo lo ocurrido y si como presuponen, el lío lo empezaron allegados y dirigentes del Funebrero, la suspensión de la cancha podría ser una alternativa ante una nueva situación de violencia en el fútbol argentino. Algo que no parece tener solución y que se acrecienta nada casualmente en años electorales de nuestro país.
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